martes, 21 de mayo de 2013

Bares, megabares y titulares del ABC

No es la primera vez que leo un titular anumérico, como tampoco es la primera vez que hablo del anumerismo, esa extraña incapacidad de algunas personas para manejarse en un mundo de números. Hay personas a quienes tanto da ciento que cien mil, y ni siquiera les importa. Soy profe universitario, y estoy harto de verlo examen tras examen. Cada vez que planteo el típico ejercicio para determinar la masa de la Tierra a partir de la velocidad de un satélite, hay quien me da respuestas del tipo "45 toneladas;" y todavía tienen la desfachatez de aparecer por mi despacho, pedir revisión de notas  y luego poner cara de "eh, yo he seguido el protocolo, si la Tierra no tiene esa masa no es culpa mía."

Según eso, deberían suspenderle hasta la hora del recreo al responsable de esta noticia aparecida en el ABC el día de hoy, sección Agencias:


Sí, han leído bien: cada riojano tiene 142 bares para cada uno. Lo curioso es que en el cuerpo de la noticia parece expresarlo correctamente:

"Este estudio señala que en España hay 350.000 establecimientos de hostelería, lo que dividido por los 47,2 millones de habitantes del país, arroja una media de un bar por cada 132 personas"

Pero acto seguido vuelve a la carga:

"Las comunidades autónomas con mayor cantidad de bares por habitante son La Rioja y Extremadura, con 142 y 124 establecimientos por persona de media, respectivamente. Y las regiones con menos son Murcia y Navarra, con 531 y 340 locales de este tipo por ciudadano, respectivamente"

Desconcertado me hallo ante tamaña oferta de restauración. Curiosamente, resulta que ese mismo día aparece la misma noticia en otra sección, y lo hacen de forma correcta.

No sé si algún redactor aburrido decidió echarse unas risas antes de que caducase su contrato basura. Lo que tengo claro es que esto me lo apunto para cuando comience mi curso sobre anime

lunes, 20 de mayo de 2013

Así vuela un avión, y ojalá que por fin se aclare el tema de una vez por todas

"¿Cómo es posible que este montón de metal pueda sustentarse en el aire?" Esa pregunta nos la hemos hecho muchas veces, y aun hoy el ciudadano medio tiende a aceptarlo como artículo de fe. Hay muchas explicaciones en Internet, pero algunas son confusas, otras están equivocadas y otras más nos dejan como estábamos; y reitero lo que ya he dicho en Twitter, "Brujería" no vale.

No es porque no haya habido buenas mentes y plumas (vale, teclados) ocupados en esa tarea.  Hace un par de años, la Pizarra de Yuri (desactualizada ahora, por desgracia) nos regaló la vista con una estupenda explicación. También se hicieron eco del problema en Microsiervos, en enchufa2 y en la muy recomendable web de Malaciencia (aquí y aquí); por no hablar del siempre excelente Francis, a quien no me atrevo yo a contradecir a la ligera.

El problema es que no tengo más remedio que intentarlo. Francis metió el dedo en la llaga con su afirmación de que los libros de texto se equivocan. Como profe de Física, ya he visto antes casos en los que la realidad no es tal y como la cuentan en algunos libros de texto. Cada vez tenemos más ejemplos: el caso del microondas, el del Puente de Tacoma Narrows (y su primo español), la fuerza de Coriolis, y otros más. Ahora puede que tenga que tachar otro ejemplo de mi lista. El caso es que me he puesto a bucear en busca de información, y he vuelto a la superficie cargado de caracolas interesantes.

La explicación tradicional se basa en el principio de Bernoulli. Este señor tan listo enunció hace ya muchos años la relación existente entre los diversos parámetros de un fluido, a saber: la presión P, la velocidad v, la densidad ρ y su altura h:

P + ρgh + ½ρv2 = constante

donde g es la aceleración de la gravedad; es la llamada ecuación de Bernoulli. La explicación clásica pasa porque el ala de un avión está diseñada de forma que el aire tenga que recorrer una distancia mayor en la parte superior del ala; de esa forma, su velocidad será más alta, su presión disminuirá, y el efecto será una diferencia de presión que empuja al avión hacia arriba. Esa es la que se suele denominar "explicación Bernoulli." Hay una variante, llamada "explicación Venturi," similar a la anterior: el aire se acelera en el extradós igual que lo haría en un tubo que sufre un estrechamiento. En realidad, considero que ambas explicaciones son equivalentes, ya que ambas están basadas en la misma ecuación, de modo que a efectos prácticos las tomaré como la misma.

Ninguna de estas explicaciones se considera válida. Tomaré el razonamiento de Yuri, que se explica la mar de bien. Contra la explicación Venturi, afirma que el extradós de un ala (la parte superior) no es una boquilla de Venturi. En contra de la explicación Bernoulli, afirma que la sustentación es muy inferior a la necesaria para levantar el avión; yo no he hecho los cálculos, pero voy a admitir este punto. En ambos casos se aduce también el problema del vuelo invertido: si la explicación Venturi/Bernoulli fuese cierta, ¿cómo podría un avión volar boca abajo? No suelen hacerlo, pero todos hemos visto videos de exhibición donde cazas a reacción o avionetas cruzan el cielo de forma invertida.

Una tercera explicación, que podríamos llamar "explicación Newton" sugiere que el aire, al golpear el ala por abajo, la empuja hacia arriba. Para verla en acción, no hay más que sacar la mano cuando vamos de pasajero en un coche. Ponedla horizontal, y no notaréis gran cosa; inclinadla un poco hacia arriba y veréis cómo la mano tiende a subir como el F-14 de Maverick. Paradójicamente, Yuri niega la explicación Newton afirmando que también hay aire en la parte superior. En efecto, la hay, pero no golpea el ala (o la mano) con la misma fuerza que el aire de la parte inferior, así que no podemos descartar esta explicación. Por otro lado, cuando la superficie del ala está horizontal, la explicación Newton no funciona, y en ese caso habrá que buscar otra cosa.

Finalmente (no porque no haya más, sino por no resultar cansino), una cuarta explicación se basa en el hecho de que el aire es un fluido viscoso, lo que hace que se pegue a la superficie del ala. La fuerza de atracción entre ala y aire empuja a éste hacia abajo, y por tanto eleva a aquélla. Es el llamado efecto Coandă, lo que nos permite bautizarla como "explicación Coandă."

El problema es que ninguna de esas explicaciones es válida por sí sola, y cualquier intento por explicar el vuelo del avión en términos de "esto y no lo otro" se encontrará con dificultades. Alf, de Malaciencia, se lió un poco justamente por eso. Escribió un primer artículo abogando por la explicación Newton, y al día siguiente se decantó por una mezcla de Newton y Coandă, con un leve toque de Bernoulli, para acabar diciéndonos que no importa, porque Newton y Bernoulli son equivalentes. Como ven, incluso entre los mejores hay confusión.

Lo que es peor, ninguna de las explicaciones resuelve la cuestión de por qué un avión puede volar invertido. El punto filipino aquí es que cualquiera de los mecanismos anteriores que pudiese explicar el vuelo de un avión cuando va "cabeza arriba" invertirá de signo el efecto y tenderá a arrojarlo en picado cuando vuele "cabeza abajo."

Es en este momento cuando el profe saca los bártulos. Por si os pica la curiosidad y no podéis esperar al final, os adelanto que la explicación correcta es... no, mejor paso de spoilers. Leed y aprended. Qué malo soy.

Comencemos con los dibujitos. En todas las explicaciones sobre la sustentación alar se introduce el corte de un ala, y esta no será una excepción. He aquí la sección aproximada de un ala típica (hay muchas), lo que veríamos desde el lateral del avión si Chuck Norris llegase y le diese un golpe de kárate al ala en la dirección longitudinal de la nave (de proa a popa):

El ala se mueve de derecha a izquierda, pero como lo importante es el movimiento relativo resulta más cómodo suponer que el ala está quieta y es el aire el que se mueve proveniente de la izquierda; es lo que se hace en los túneles de viento, por ejemplo. Sea como sea, el aire choca con la zona delantera del ala (el llamado borde de ataque) y se divide en dos flujos, superior e inferior. Las zonas superior e inferior del ala se denominan extradós e intradós, respectivamente. Finalmente, hay un parámetro muy importante, que mide el ángulo formado por el ala y la horizontal, llamado ángulo de ataque. En lo que sigue, vamos a suponer un ángulo de ataque pequeño. Hay otros parámetros de interés para calcular de modo detallado la sustentación de un ala, pero no entraremos en ellos.

Muy bien, comencemos. El aire se pone en marcha, y dos moléculas de aire (A y B) chocan con el borde de ataque. Una de ellas pasa por encima del ala y la otra por debajo. Cuando hayan pasado el ala, ambas moléculas volverán a encontrarse. Si seguimos el convenio de suponer ala fija y aire en movimiento, esta sería la trayectoria de ambas moléculas:
 De ese modo, la molécula A ha recorrido una distancia superior. Si suponemos que no hay turbulencias, la ecuación de Bernoulli entra en acción y nos dice que la presión en el extradós es inferior a la presión en el intradós. Esta diferencia de presiones resulta en una fuerza neta hacia arriba. Cuando el avión haya carreteado y obtenido velocidad suficiente, la fuerza neta conseguirá superar el peso del avión, y allá vamos, hacia la inmensidad del cielo azul.

Bonita explicación. El problema es que es incorrecta. Para comenzar, he de confesar que les he mentido por omisión. La ecuación de Bernoulli arriba indicada es válida solamente en caso de un fluido ideal, en el que no haya fuerzas de rozamiento interno ni interacciones con otros objetos como la propia ala. Si tenemos un fluido ideal no hay sustentación por Bernoulli, y el flujo de aire será algo parecido a esto:

Como ven, las moléculas de aire chocan con el borde de ataque del ala y rebotan como si fuesen un puñado de canicas, pero ahora el flujo no se curva en el extradós siguiendo la superficie del ala. Para que eso suceda, necesitamos un mecanismo interno que ligue las moléculas de aire entre ellas para permitir una interacción entre las capas de aire, y en este caso no lo tenemos.

En un fluido real, debemos tener en cuenta el rozamiento interno, que recibe el nombre de viscosidad. Es un término que tiene relación con la facilidad o dificultad para que un líquido o un gas fluya. Un fluido muy viscoso fluirá con gran dificultad, como la mantequilla o el petróleo, en tanto que gases o líquidos poco viscosos como el alcohol fluirán con pocos impedimentos. ¿Recordáis los anuncios de la chica del futuro que nos trae la lejía? Se echa un pegote en la mano, lo mueve con un dedo y dice eso de "mira qué densa es," como dando a entender que está cuajada de sustancias limpiadoras. En realidad debió haber dicho "mira qué viscosa es," pero claro, a ver quién vende eso con semejante eslógan.

Imaginaos ahora que el aire que fluye por el extradós, por encima del ala, es como un conjunto de láminas que se delizan unas sobre otras. Podéis hacer el experimento en casa: tomad un paquete de folios, poned encima la mano abierta, y movedla en la dirección paralela a la mesa. Veréis que el folio que estáis tocando se mueve mucho, los de más abajo se mueven menos, y el folio que está en contacto con la mesa no se ha movido. Cuando no hay turbulencia, las capas de aire se mueven así, como su fuesen láminas que se deslizan unas sobre otras; por eso se denomina régimen laminar.

Eso es bueno, porque ahora sí podemos dibujar bien las líneas de corriente alrededor del ala. La lámina de aire más cercana al ala no se mueve (es la llamada capa límite), y arrastra consigo a la lámina siguiente, que a su vez mueve la lámina adyacente, y así sucesivamente. El movimiento sería algo parecido a esto:

Ahora comenzamos a llegar a alguna parte. La viscosidad fuerza a las capas de aire a seguir el perfil de ala, y el efecto Bernoulli proporciona sustentación. Todavía tenemos que explicar dos fallos del presente razonamiento. Primero: la sustentación debida a Bernoulli (o a Venturi, que no nos vamos a pelear por eso) es numéricamente insuficiente para levantar un avión. Segundo: seguimos sin saber cómo diablos puede volar un avión de forma invertida.

Hay un efecto que incrementa la sustentación: la tercera ley de Newton, o ley de acción y reacción. Esta ley dice que si tú empujas algo en una dirección, ese algo te empuja a tí en sentido opuesto. Empujamos agua hacia atrás y nadamos; empujamos el suelo con los zapatos y caminamos; empujamos aire caliente hacia abajo y el cohete despega. Bien, pues fíjense de nuevo en el movimiento del aire al pasar por el extradós:
Conforme pasa el ala del avión, lanza grandes masas de aire hacia abajo (fenómeno conocido con el nombre de downwash). Como resultado, esas masas de aire empujan al ala hacia arriba. Así de sencillo. En este caso, la curvatura alar en el extradós no solamente produce la sustentación por el efecto Bernoulli sino también por el efecto de acción y reacción, un doble efecto combinado Newton+Bernoulli. En cierto modo, recuerda la explicación Newton tradicional, pero con una diferencia: no es la masa de aire del intradós la que provoca la sustentación, sino la del extradós. El aire tira del ala hacia arriba en lugar de empujarle desde abajo.

Seguimos sin poder explicar cómo puede volar un avión boca abajo, así que algo falta. La explicación rigurosa exigiría echar mano de las ecuaciones de Navier-Stokes, auténtica artillería pesada que me niego a explicarles aquí (quiero que sigamos siendo amigos). Incluso aplicar la ecuación de Bernoulli en forma diferencial para una trayectoria curva se hace cuesta arriba, así que voy a limitarme a una descripción somera, sin ecuaciones.

Imaginemos una fina lámina de aire que se curva sobre la superficie del extradós. Para curvarla, hace falta una fuerza centrípeta. Esa fuerza implica una diferencia de presiones, y el resultado es que la cara inferior de la lámina de aire, la que está tocando el ala, tiene una presión ligeramente menor que la cara superior. Conforme nos alejamos del ala, las láminas de aire van teniendo valores de presión cada vez mayor, hasta que nos alejemos lo suficiente, caso en que la presión será la atmosférica. El resultado es que la presión en el extradós es menor que la atmosférica. En la otra cara del ala, la del intradós, sucede justamente lo contrario. Consecuencia: una diferencia de presión que sustenta el ala.

Esta explicación, que voy a llamar "explicación de Bernoulli CTQS (Como Tiene Que Ser)" recuerda levemente a la explicación tradicional: el movimiento de aire provoca una diferencia de presiones entre el intradós y el extradós, cuyo resultado es una fuerza neta de sustentación. Pero hay una diferencia fundamental: no hemos usado para nada la idea habitual de "el aire recorre mayor distancia por la parte superior que por la inferior." Eso significa que incluso un ala de sección simétrica podría generar sustentación en determinadas condiciones.

Hay un detalle adicional que no he mencionado y que ahora puede ser explicado. ¿Recuerdan lo que les conté antes sobre las moléculas A y B, las que circulan por el extradós y el intradós, respectivamente? Se supone que ambas llegan al extremo del ala en el mismo instante. En la práctica, no es así: al reducirse la presión en el extradós, se acelera el aire, y la molécula A llega a la meta antes incluso que la B, a pesar de haber recorrido una distancia mayor:
Este es el tipo de efectos que el esquema Bernoulli tradicional era incapaz de explicar. En realidad, la ecuación de Bernoulli es tan sólo una aproximación, basada en el principio de conservación de la energía mecánica. Con viscosidad de por medio, el fluido pierde o gana energía extra por rozamiento tanto con las demás capas como con la propia superficie del ala.

Por fin vamos a poder responder a la pregunta de "¿cómo diablos vuela un avión en posición invertida?" Entra ahora en juego un parámetro que no hemos considerado hasta ahora: el ángulo de ataque. Como a estas alturas vamos sobrados, veámoslo con un ala de sección simétrica:

 (Imagen: Holger Babinski - artículo)

Con ángulo de ataque cero, el movimiento del aire por el intradós sería igual que por el extradós, y por tanto no tendríamos sustentación ni por Bernoulli ni por Newton. Pero inclinemos un poco el ángulo que forma el ala con la horizontal:

 (Imagen: Holger Babinski - artículo)


Como ven, las líneas de flujo de aire que hay a la derecha tienden hacia abajo (efecto Newton), y las de debajo del ala están menos juntas (efecto Bernoulli). Tenemos una señora sustentación como está mandado.

Ahora hagamos la pirueta Maverick para volar al revés. Es fácil. No hay más que poner el ala con un ángulo de ataque negativo, que nos daría una sustentación negativa:


(Imagen: Holger Babinski - artículo)

 y acto seguido girar el avión 180º para ponerlo boca abajo. Ahora la sustentación negativa se convierte en positiva. ¡Tachán! Por supuesto, otra cosa es que la estructura del avión aguante, así que no intente hacerlo en un avión de pasajeros. Denzel Washington lo hizo recientemente, pero se trataba de una película. Por lo que he leído en foros de aviación, es dudoso que un avión comercial de pasajeros pudiera siquiera intentarlo. Dejaré este punto a los aerotrastornados expertos.

Un pequeño detalle que debe que tener en cuenta todo aprendiz a entrar en Top Gun es que lo dicho hasta ahora es solamente válido para ángulos de ataque inferiores a un valor determinado. Si el ala se inclina más aún, su capa límite de aire se despegará y se acabó la sustentación. El avión entrará en pérdida y mas valdrá tener a mano la palanca del asiento eyector:


(Imagen: Holger Babinski - video)

Lo más interesante de la explicación "Bernoulli CTQS" es que nos permite jugar con otros tipos de perfiles alares. Hasta ahora hemos jugado con perfiles plano-convexos o biconvexos. Fíjense lo que sucede cuando el intradós tiene forma cóncava:



(Imagen: Holger Babinski - artículo)

Las curvaturas de ambas superficies se combinan para dar una diferencia de presiones aún más alta que en los ejemplos anteriores, así como un flujo de aire saliendo en dirección hacia la derecha y hacia abajo. Este perfil proporciona una gran sustentación, y muchas aves se aprovechan de ello. Para que vean que esto funciona también con aviones, fíjense en la siguiente imagen, extraída del artículo de Anderson y Eberhardt. Se trata del Curtis modelo D tipo IV, el segundo avión adquirido por el ejército de EEUU, allá por 1911. El intradós y el extradós tienen la misma longitud, y sin embargo este bicho volaba.



Como conclusión, y para zanjar la polémica de una vez por todas: la explicación correcta es... todas las anteriores. Como ese viejo cuento en el que un grupo de ciegos palpa un elefante y cada uno siente un animal diferente, nosotros hemos estado viendo un problema desde diversos ángulos, y cada uno hemos llegado a una conclusión correcta, lógica... pero parcial. A partir de ahora, los profes de Física tendremos que dejar bien claro en el aula que la explicación Bernoulli contribuye, pero no se basta sola. Los diversos efectos que hemos visto en este artículo cooperan en la tarea común:

- Las capas de aire alrededor del ala se van curvando suavemente, produciendo una zona de baja presión en el extradós (explicación Venturi/Bernoulli)
- La curvatura de las láminas de aire se producen por la viscosidad del aire y la existencia de una capa límite (explicación Coandă)
- El aire saliente lleva una dirección inclinada hacia abajo, produciendo una fuerza hacia arriba en el ala (explicación Newton)

Y aquí paz y después gloria.

Referencias:
- Holger Babinksy, How do wings work? (PDF). Physics Education 38, 497-503 (2003)
- Holger Babinsky, How do wings work? Smoke streamlines around an airfoil (Video) Youtube, cuenta Francis WorldInsideOut
- David Anderson, Scott Eberhardt, A physical revision of flight; revisited (PDF)
- Así vuela un avión La Pizarra de Yuri
- ¿Por qué vuela un avión? Malaciencia, 14/9/2005
- Bernoulli vs. Newton Malaciencia, 17/9/2005






martes, 7 de mayo de 2013

Oblivion y las fuerzas de marea

Tengo muy abandonado el propósito original de este blog, que no se llama Física de Película por nada; es lo que pasa cuando un comienza a ver y hacer cosas interesantes, que luego no pueda parar. Pues de hoy no pasa. Vamos a darle caña a la última de Tom Cruise.

Llevo dos semanas dudando entre si ver Oblivion o no. En la lista de pros: es una película de ciencia-ficción; en la de contra: Tom Cruise. Considerando que Total Recall no me dejó tan mal sabor de boca, y que incluso me permitió jugar con la física de la Catarata, me arriesgué. Para resumirles mi conclusión, ¿recuerdan la última película que perpetró Ridley Scott, Prometheus? Pues lo diré de esta forma: comparada con Oblivion, Prometheus es Ciudadano Kane.

La verdad es que no me esperaba otra cosa. No he visto a Tom Cruise salir satisfactoriamente del papel de "chico de buen rollo, duro pero de sonrisa eterna" que patentó en los ochenta. La película, por su parte, es poco original, me recuerda a otras mucho mejores (tiene trazas de otras obras como Moon, Matrix, Wall-e e incluso Independence Day). El guión es hasta cierto punto predecible, es plano, aburrido, hecho a la medida del protagonista (impagable la escena de combate aéreo, cuando pone esa sonrisa de "jopeta, cuánto echaba yo de menos Top Gun"), y los supuestos giros espectaculares de argumento son tan sorprendentes como la bruja del túnel del miedo. Si tiene usted algo mejor que hacer, como emparejar calcetines, aproveche su tiempo.

Hala, ya me he quedado a gusto con la película desde el punto de vista cinéfilo. Vamos a echarle un vistazo a la Física. Como de costumbre, voy a desvelar un poquito del argumento, lo justo para que se entienda lo que viene a continuación. Alerta spoiler, pues. Para fastidiarle lo mínimo posible, le diré que Tom Cruise es un técnico de mantenimiento en una torre que controla los restos de la Tierra, en ruinas tras una guerra alienígena. La destrucción vino de la mano de una raza llamada los Carroñeros, que destruyeron la Luna para arrasar la superficie terrestre. La voz en off nos explica lo que sucedió:

Sin la Luna, la Tierra se sumió en el caos. Los terremotos derruyeron las ciudades en horas. Los tsunamis arrasaron lo que quedaba en pie...

Al mirar al cielo, se ven todavía los restos de nuestro hermoso satélite, un fragmento enorme junto a un anillo de piedras y polvo. Eso ya despertó mi suspicacia. Supongamos de algún modo que, en efecto, una raza alienígena tiene el poder de reventar un objeto del tamaño de nuestra Luna. Dejemos de lado el hecho de que unos seres con semejante poder podrían, sencillamente, saquear el resto del Sistema Solar en busca de materias primas, agua y fuentes de energía, sin complicarse la vida con esos monos armados con bombas nucleares. Y por supuesto, imaginemos que no forman parte de un Imperio Galáctico, y que no han hecho una exhibición de fuerza para que el miedo a su Estrella de la Muerte mantenga en calma los sistemas locales.

¿De qué sirve destruir la Luna? En principio, algunos de los fragmentos lunares podrían caer sobre la Tierra, devastándola, a estilo Starship Troopers. Sería como matar moscas a cañonazos, habiendo tantos asteroides y cometas para escoger, pero vale. Personalmente, dudo que la cantidad de energía de fusión que puedan extraer de la Tierra compense el enorme dispendio en energía necesario para destruir una luna, pero yo no soy extraterrestre, así que de nuevo, y a los fines de argumentación, lo dejaré pasar.

El problema es que con el tiempo los fragmentos desgajados de la Luna, o bien volverían a caer sobre ella, o bien escaparían al espacio exterior. Así pues, ¿por qué cincuenta años después de la voladura, los fragmentos continúan sobrevolando los restos lunares? La escena que contemplamos en la película solamente tendría sentido si una gran cantidad de despojos se las hubiera apañado para permanecer en la misma órbita que la Luna, sin atraerse mediante fuerzas gravitatorias, algo a todas luces inverosímil. Pues nada, miramos al cielo de Oblivion y parece como si la explosión hubiese tenido lugar la semana pasada, en lugar de medio siglo antes.

De la explicación dada al principio de la película, no obstante, se deduce que no fue la lluvia de fragmentos lo que arrasó la Tierra. Un trozo tan grande como el que se cargó a los dinosaurios podría devastar la superficie, produciendo terremotos y tsunamis de gran envergadura, pero ¿cómo pueden los alienígenas calcular el tamaño y trayectoria de los trozos lunares? ¿De verdad tienen sentido arriesgarse a destruir la corteza terrestre, privándose así de las materias primas que habían venido a buscar? Repito que hubiera sido más fácil y efectivo enviar un asteroide de tamaño adecuado.

Yo creo que la clave está en ese "sin la Luna, la Tierra se sumió en el caos" No parece ser la destrucción de la Luna, sino su desaparición, lo que acabó con la Tierra. No, no creo que la Humanidad se hubiese vuelto loba, y al desaparecer la Luna enloqueciesen; aunque espero que no esté leyendo esto ningún guionista, que ya estoy harto de tanta peli de hombres lobo cachas.

Mucho me temo que Oblivion se pueda haber inspirado en ciertas teorías magufas que relacionan la posición de la luna con la aparición de terremotos. Ya escribí al respecto en 2011, con ocasión del terremoto de Lorca y el tsunami de Japón. Lamentaría que esa película contribuyese a mantener el mito de la superluna destructora a mayor gloria del guaperas de Cruise y los bolsillos de Hollywood; pero me he prometido no darle más caña al guaperas (ya lo he hecho incluso por televisión), así que voy a explotar un poco la hipótesis de la película, que recordemos, era la desaparición de la Luna.

Por las puras ganas de argumentar, imaginemos que la Luna ha desaparecido de la orbita terrestre, como en la serie Espacio 1999, y que los fragmentos no producen daños a escala planetaria. En el caso de Oblivion, para ser correctos, solamente ha desaparecido una parte de la Luna, digamos la mitad, pero por pura comodidad podemos simplificar, así que supondremos que se desvanecido por completo. Las consecuencias serían diversas. Veamos algunas.

En primer lugar, la órbita de la Tierra cambiaría ligeramente. En el cole les habrán enseñado que seguimos una órbita elíptica alrededor del Sol. En realidad, no es la Tierra la que sigue dicha órbita, sino el centro de masa del sistema Tierra-Luna. En la actualidad, ese centro de masas está a unos 1.500 km. de la superficie terrestre. Al desaparecer la Luna, dicho centro de masas se desplazaría hasta el centro del planeta. La consecuencia sería que la órbita de la Tierra alrededor del sol variaría respecto de la actual (dependiendo de la posición de la Luna en el momento de su destrucción) unos 4.500 km. Ese cambio ya lo tenemos entre una fase de la Luna y la opuesta, y por supuesto la distancia al Sol varía mucho más entre estaciones, así que esto no representaría problema para nuestra supervivencia.

En segundo lugar, sin la Luna el equilibro de fuerzas cambia. Los principales cuerpos celestes que ejercen fuerzas sobre un objeto en la superficie terrestre son la Luna, el Sol, y por supuesto la propia Tierra.  Podemos usar la conocida fórmula F=GMm/r^2 para calcular la fuerza sufrida por un objeto de un kilogramo de masa. Obtenemos los siguientes resultados:

F(Tierra) = 9,8 N
F(Sol)    = 0,006 N
F(Luna)   = 0,000034 N

Como puede verse, la fuerza ejercida por la Luna es casi doscientas veces inferior a la ejercida por el Sol. No parece que vayamos a echarla de menos a efectos gravitatorios. ¿Cierto? ¡Erroooooor! El efecto más significativo vendría dado de la mano de las mareas. Tanto el Sol como la Luna producen mareas, como sabe cualquier marino. Lo que quizá no sepa es que las mareas no se deben a fuerzas gravitatorias, sino a diferencias entre fuerzas gravitatorias.

Verán ustedes. Cuando hacemos cálculos para calcular la órbita de la Tierra, tácitamente admitimos que la fuerza neta del Sol sobre la Tierra se localiza en nuestro centro de masa. Esa simplificación permite tratar a nuestro planeta como un objeto puntual. Pero no lo es. Si tenemos al Sol justo por encima de nuestras cabezas, lo tendremos unos 6.400 km más cerca que el centro del planeta; eso significa que a nosotros nos atrae con algo más de fuerza que al centro de la Tierra, que a su vez será atraído con algo más de fuerza que los habitantes de Nueva Zelanda.

Ese es el origen de las mareas. El Sol atrae las masas de agua más cercanas con algo más de intensidad, elevando algo el nivel del mar; en el otro extremo del globo, atrae al planeta con más intensidad que a las masas de agua, lo que también provoca la elevación del nivel del mar (para ser estricto, en ese caso no es que el agua "se eleve" sino que es la Tierra la que "se hunde"). La superficie del mar, vista por encima del Polo Norte, se parecería a un elipsoide abombado en la dirección del Sol. Por supuesto, la Luna hace el mismo efecto.

Los efectos de marea se llaman así porque estamos familiarizados con su manifestación más habitual, la subida y bajada del nivel del mar; pero también podemos verlo en ausencia de agua. En una estación espacial en rotación, de esas que salen en las películas, la cabeza del astronauta sufre una aceleración centrífuga (sí, he dicho centrífuga) diferente que la que actúa en los pies; y si el astronauta estuviese cayendo en un agujero negro, las fuerzas de marea lo destrozarían.

Llega ahora la hora de calcular el efecto de las mareas. Les dije antes que dependía de la diferencia de fuerzas, y así es. Supongamos un cuerpo 1, de radio r y masa m (por ejemplo, la Tierra) que gira a una distancia R del cuerpo 2, que tiene una masa M. Vamos a suponer vacas, digo cuerpos esféricos y homogéneos. El extremo más cercano del cuerpo 1 se encontrará a una distancia (R-r) del cuerpo 2, en tanto que el extremo más alejado estará a una distancia (R+r). Eso producirá una diferencia de fuerzas igual a:

ΔF = Fcercano - Flejano = GMm/(R-r)^2 - GMm/(R+r)^2

Suponiendo que el radio r es mucho menor que la distancia R, podemos aproximar la ecuación a esta:

ΔF ≈ 2GMmr/R^3

Para el caso de la Tierra, las diferencias de fuerza sobre un objeto de 1 kg de masa, debidas al Sol y a la Luna, serían:

ΔF(Sol)  = 0,0000011 N
ΔF(Luna) = 0,0000023 N

Vaya, vaya, la cosa cambia. ¿Recuerdan que la fuerza gravitatoria debida a la Luna era doscientas veces inferiores a la del Sol? Pues resulta que la Luna provoca mareas más de dos veces superiores a las del Sol. Ya les dije que las mareas estaban relacionadas con las diferencias de las fuerzas, no con las fuerzas en sí.

Cuando el Sol y la Luna están más o menos alineados (en Luna nueva o Luna llena), ambos efectos se suman, dando como resultado las llamadas mareas vivas. Por contra, en cuarto creciente o cuarto menguante, los efectos tienden a anularse (aunque no lo hacen del todo), dando lugar a las mareas muertas. La desaparición de la Luna tendería a promediarlas ambas, dando como resultado un único tipo de marea que variaría cada 24 horas debido tan sólo al Sol.

Lo que no veo por ningún lado es el efecto que tendría sobre las placas tectónicas. Las mareas serían algo distintas, eso es todo. Provocaría cambios en los patrones de circulación oceánicos y atmosféricos, los hombres lobo no se comerían una rosca, y los enamorados tendrían que besarse a la luz de... bueno, de las luciérnagas, o bien descubrir el placer de la oscuridad absoluta.

Lo único que se me ocurre para intentar salvarles la papeleta a los guionistas de Oblivion es barruntar que la explosión de los alienígenas podría haber tenido como fin no la destrucción de la Luna, sino la modificación de su órbita. Un pepinazo bien dado pondría a nuestro satélite en una órbita más cercana, probablemente elíptica pero con un perigeo (distancia más cercana) mucho menor que el actual. Fíjense en la última ecuación, y en su dependencia con el cubo de la distancia. Una Luna diez veces más cercana provocaría mareas 10^3 = mil veces mayores. Ahí sí que tendríamos para preocuparnos. Incluso si no desencadenasen terremotos, el enorme tsunami derivado de las nuevas fuerzas de marea barrería regiones enteras.

Una variante particularmente perversa consistiría en acercar la Luna tanto que las fuerzas de marea de la Tierra sobre la Luna fuesen tan intensas que provocasen la fragmentación de ésta. Es el llamado límite de Roche. Cualquier cuerpo que se acerque a nosotros más allá de ese límite (y que se quede el tiempo suficiente) acabará hecho papilla. Para la Tierra, y considerando una Luna rígida, el límite de Roche se encuentra a 9.500 km del centro del planeta. Ambos cuerpos tendrían que acercarse hasta casi rozarse. En ese caso, las fuerzas de marea sobre nuestro planeta serían enormes, y la fragmentación de la Luna sería el último de nuestros problemas.

Las escenas de Oblivion donde sale la Luna no permiten apreciar su distancia, pero la verdad, incluso sin meter al señor Roche en la ecuación, dudo que se encontrase lo bastante cerca como para provocar fuerza de marea destructoras. Y además, que no cuela. Yo me atengo a lo que dice la propia película: Sin la Luna, la Tierra se sumió en el caos. Los terremotos derruyeron las ciudades en horas. Los tsunamis arrasaron lo que quedaba en pie. Lo deja bien claro: no hay Luna. Si, por el contrario, la Luna se hubiese acercado tanto como para provocar terremotos devastadores, sería la dueña del cielo nocturno. La ausencia de la Luna no desbarataría el equilibro de las placas tectónicas.

Sin ánimo de ser exhaustivo, se me ocurren otros fallos físicos relacionados con la película. Ya saben, ojito a los spoilers:
- Se supone que los humanos usaron armas nucleares para defenderse de los Carroñeros, y por eso hay zonas prohibidas a los humanos. Esas zonas aparecen nítidamente como líneas rectas quebradas en el mapa, cuyo traspaso implica morir sí o sí. Una explosión nuclear provocaría una zona de radiación muy irregular, dependiente de los vientos y la configuración del terreno. De hecho, ¿no se extendería y diluiría la radiactividad en medio siglo?
- (Esta me la apuntó mi hijo). El prota tiene un vehículo volador propulsado por dos motores a los lados, de dirección variable. También tiene un rotor de cola como el de los helicópteros. La función de dicho rotor, en un helicóptero, es compensar la rotación de las palas principales (que, si giran en un sentido, harían girar al helicóptero en sentido opuesto). ¿Para qué las necesita en un helicóptero sin palas? La función secundaria, orientar la nave, puede obtenerse de forma más eficaz con motores laterales.
- La aeronave anteriormente descrita acaba siendo pilotada por el prota hasta el TET, una enorme estación orbital. ¿Cómo puede orientarla en el vacío? El rotor de cola sería totalmente inútil. De nuevo, la alternativa de motores laterales sería más útil aquí.

En cuanto a los fallos argumentales, de guión, de interpretación, etc, se los dejo a otro como ejercicio. Y, puesto que el término oblivion se puede traducir como olvido o falta de atención, mi recomendación es que "oblivione" usted esta prescindible película y dedique su tiempo a actividades más interesantes. Esos calcetines no se emparejan solos.

jueves, 2 de mayo de 2013

Las matemáticas de los recortes en España: una lección mal enseñada (parte 2)

Tras la publicación de la primera parte, continuamos. Recordará que estábamos revisando los datos del famoso estudio de 2010 que relaciona crecimiento y deuda ("estudio RR") y que se ha convertido en una obra de referencia para justificar las políticas de recortes; esta revisión viene de la mano de otro reciente estudio ("estudio HAP") que desmiente al anterior, apuntando a múltiples fallos e irregularidades
Continuemos en esta segunda parte, y en premio a su fidelidad, les anticipo que esta segunda parte tendrá gráficas, y no de esas aburridas que constan de cuatro barras y listo, sino de las buenas. Acabaremos a estilo Spock razonando si realmente los recortes son lógicos.

LOS DATOS EN SU CONJUNTO

¿Por qué conformarnos con cuatro puntos en una gráfica? Dejémonos de grupos de deuda, y hagamos una gráfica con todos los años de todos los países, a la antigua usanza: en el eje horizontal la deuda, en el eje vertical el crecimiento del PIB.

Afortunadamente, los autores del estudio RR hicieron públicos todos los datos que usaron. Antes de nada, debo decir que me ha resultado difícil, hay datos que faltan, y cada país tiene al menos un PIB distinto, según sea el modo de calcularlo. Estoy seguro de que habré cometido algún error, pero espero que no creo que sea de importancia. Señores, señoras, con ustedes el gran gráfico, similar a la Figura 3 del estudio HAP:
Y ahora, la pregunta del trillón de dólares: ¿alguien ve aquí alguna tendencia? Yo no lo tengo claro en absoluto. Mi hoja de cálculo le da a ese conjunto de puntos un coeficiente de correlación r = -0,274 ¿Y si solamente tomamos los valores con deuda/PIB superior al 90%? Peor aún: r = -0,164. Es muy difícil obtener un conjunto de datos que guarden algún tipo de correlación y tengan un valor r tan bajo. Si esto demuestra una relación causa-efecto entre crecimiento y deuda, que me lo expliquen. Más bien al contrario: salvo excepciones muy concretas (países aliados de posguerra y el Japón de la última década), las tasas de crecimiento negativo se tienen de forma mayoritaria cuando el nivel de deuda es inferior al 90% del PIB, justo lo contrario de lo que habitualmente se acepta.

Los autores HAP (Herndon, Ash, Pollin) ajustaron los datos de forma más sofisticada que yo, y el resultado es una curva singular: decrece al principio, luego se mantiene constante, y vuelve a decrecer -aunque muy lentamente- para grandes valores de deuda. El estudio RR venía a decir que los valores de deuda/PIB superiores al 90% conllevarían una disminución en el crecimiento. Los datos HAP sugieren otra cosa. No hay discontinuidad, no hay una barrera superada la cual nos hundimos en el abismo.

Los autores del estudio HAP descubrieron también que las "tendencias" muestran diferencias tanto por año como por país. Las relaciones deuda-crecimiento son distintas según en qué década nos fijemos. Por ejemplo, ¿ven los cinco puntitos con mayor deuda, en el extremo derecho de la gráfica? Corresponden al Reino Unido en los años 1946-1950. El dato con menor crecimiento de PIB (-10,9%) corresponde a... Estados Unidos en 1946. Parece irónico, pero no lo es: cuando la potencia vencedora pasó a la paz, tuvo que desmovilizar a millones de soldados y reconvertir completamente su economía (ya no necesitan tantos tanques), así que se juntaron las enormes deudas de guerra con una caída en el PIB.

Según las conclusiones del estudio RR, ambos países serían claros ejemplos de que no es bueno tener tanta deuda. Por el contrario, la situación de la Alemania de posguerra resultaría envidiable: en 1951, primer año con datos fiables, tenemos un 6% de deuda/PIB y un 9% de crecimiento de PIB. No sé qué les parecerá a ustedes, pero en 1951 yo  preferiría vivir en la "arruinada" América antes que en la "próspera" Alemania.

Esto es tan sólo un aviso de lo arriesgado de intentar extrapolar tendencias a partir de datos en períodos históricos tan dispares. No es lo mismo un valor de crecimiento y deuda en 1946 que en 2006. Con esa idea en mente, me dediqué a jugar un poco con los datos. Una de las cosas que hice fue colorear los puntos según el año. Dividí los datos en cuatro períodos:

- Período 1: 1946-1955. Es el despegue de posguerra, donde las potencias vencedoras y las vencidas reconstruyen sus economías. Se aprecian valores de crecimiento muy dispares, y los mayores niveles de deuda de toda la gráfica, consecuencia indudable de la necesidad de financiar el esfuerzo de guerra.

- Período 2: 1955-1972. Sigue la racha de crecimiento, es la época del petróleo barato y la ilusión por el futuro. Hay crecimiento moderado, en algunos casos explosivo, con niveles de deuda bajos.

- Período 3: 1973-1990. Se extiende desde la primera crisis petrolífera hasta la caída de la URSS. Tiempos turbulentos, de crisis económica y política, sin apenas respiro, aunque algunos suertudos se las arreglaron para crecer como la espuma sin apenas endeudarse.

- Período 4: 1991-2009. La década alegre de postguerra (fría) seguida por la de la explosión de Internet. Los crecimientos espectaculares son cosa ya de la historia, y en algunos casos vuelven a aparecer valores de deuda típicos de posguerra.

No hay más que echar un vistazo a las gráficas para ver cómo van variando los patrones de los puntos. Al principio, tenemos tasas de crecimiento bastante grandes unidas a valores de deuda por lo general altos y muy dispares; a continuación, el crecimiento se obtiene con bastante menos deuda; el crecimiento comienza a detenerse; finalmente, tenemos bastantes valores de decrecimiento junto con grandes tasas de deuda.

Quizá se ven algo mejor las diferencias y similitudes si combinamos las cuatro gráficas temporales en una sola:

Vamos a jugar ahora con los países. Como son una veintena y no es cuestión de aburrir, voy a fijarme en cuatro países:

Comencemos con el país A, marcado en rojo. Se trata de Alemania. Comenzó con una deuda escasa (fruto de la tabula rasa que hicieron los aliados) y razonables niveles de crecimiento (lógico en un país destrozado que solamente puede ir hacia arriba). El dinero americano y la laboriosidad alemana produjeron el milagro: crecimiento sostenido con una deuda inferior al 12% del PIB hasta 1977. Luego las cosas se le pusieron más difíciles, pero sigue siendo un pilar de la economía mundial. Es el arquetipo del país que hace sus deberes, y que crece sin endeudarse demasiado; o al menos esa es la imagen que proyectan (a pesar de que en 2009 estaba en recesión y tenía unos niveles de deuda similares a los españoles).

En segundo lugar, el país B en verde: Estados Unidos. Tras un período de posguerra caracterizado por alto endeudamiento y bajo crecimiento, los americanos aprendieron a crecer a niveles similares a los alemanes. Eso tuvo un precio: un alto endeudamiento. Para el último año con datos (2009), el Tío Sam sufre una tasa de deuda/PIB que duplica a la de los Kartoffeln. El hecho de que sean los inventores del dólar y la economía más extensa del mundo les dan indudable ventaja a la hora de pedir prestado.

Tercer país, C, en azul: Japón. Los amigos del Sol Naciente no tienen término medio. Tras crecer espectacularmente y con poca deuda tras la Segunda Guerra Mundial, llegando a un crecimiento del 22% en 1973, se fueron desinflando poco a poco. La hegemonía de que disfrutaron en los ochenta, y que tantos quebraderos de cabeza dio a los norteamericanos, vino acompañada de un aumento de la deuda, que en 2000 superó el propio PIB (en 2009, llegó a un espectacular 181%). La última vez que crecieron por encima del 3% fue en 1992. Es, en definitiva, un país estático, atrapado en una gran bolsa de deuda y sin apenas crecimiento. Con la excepción de los países aliados de posguerra, Japón es prácticamente el único ejemplo de país industrializado con bajo crecimiento y una gran deuda, lo que no dudo habrá pesado fuertemente en la opinión de los economistas y políticos para afianzar la idea de que mucha deuda influye negativamente en el crecimiento.

Pero esperen, que nos queda el país D, en bonito amarillo. Comenzó con altas tasas de deuda en la posguerra, pero en la década de los 60 se obró el milagro: casi quince años con crecimientos espectaculares (superiores al 20% en ocasiones), y con niveles de deuda cada vez más bajos. ¿No les hubiera gustado apuntarse a esta maravilla de país? Pues denle la enhorabuena a sus padres y abuelos, señores lectores, porque el país D es España. Esa zona de puntitos amarillos y azules arriba a la izquierda de la gráfica corresponde a España y Japón en la época de despegue económico de los años sesenta. A pesar de la transición política, la inestabilidad social y la crisis del petróleo, España superó el año 1977 con un crecimiento de casi el 27% y una deuda inferior al 9% del PIB. Hurra por nuestros mayores. Pero nada dura eternamente, y a pesar de un repunte de crecimiento a mediados de los 80 y otro a finales de los noventa, nuestra historia reciente se ha visto lastrada por niveles cada vez superiores de deuda combinados con un crecimiento discreto.

No quisiera acabar esta parte sin intentar al menos romper una lanza en favor de nuestra pobre España. Los datos del último año que incluye el estudio RR (2009) muestra para nuestro país una tasa deuda/PIB del 43% y una caída en el PIB del 3,8% Esos son datos malos, pero mejores que los de países como Alemania u Holanda. ¿Por qué no nos ha ido bien a nosotros? Recibirá una respuesta u otra dependiendo de a qué político pregunte, o qué periódico lleve usted bajo el brazo. Pero en última instancia, nuestra perdición puede haber venido de un lugar inesperado.

Puede que, sencillamente, sea un problema de lógica matemática.

A IMPLICA B, ASÍ QUE B IMPLICA...

La tesis habitual de los economistas (recogida en el estudio RR y apoyada por el estudio HAP) afirma que la causalidad va de la deuda al decrecimiento. Los propios autores RR indican que "los países no suelen crecer para salir del pozo de la deuda," lo que implícitamente indica que lo correcto es lo contrario: los países reducen deuda para así volver a la senda del crecimiento. Esa es la lógica subyacente a los recortes que estamos sufriendo.

Y es una lógica equivocada. Digamos que tenemos dos proposiciones:

            - A = tenemos mucha deuda
            - B = el PIB decrece

            De acuerdo con ello, la visión clásica (que subyace en el estudio RR) nos dice que si tenemos mucha deuda entonces el PIB cae. Expresado en lenguaje matemático:

A => B

¿Cómo invertimos esta cadena lógica? Los políticos de nuestro país nos dicen: vamos a reducir la deuda para que, al final, el PIB crezca. Es decir:

no A => no B

¡Pero eso es incorrecto! Básicamente lo que están diciendo es algo así como "los coches Ford son todos azules, así que si vemos un coche que no sea Ford podemos deducir que no es azul." ¡Falso! Renault puede estar fabricando coches azules a millones, así que la relación invertida es inválida. Lo correcto desde el punto de vista lógico sería transformar la relación A => B de la siguiente forma:

no B => no A

Ese es el modo correcto. De esa forma, la afirmación "si tienes mucha deuda, entonces no crecerás" se convierte en "si creces, entonces tendrás menos deuda." Esa es la inversión correcta de la relación lógica. Y eso es EXACTAMENTE lo que han hecho países como Alemania: a pesar de su deuda, han invertido fuertemente en educación, ciencia e innovación industrial, áreas que repercuten poderosamente en el aumento del PIB, lo que en definitiva permitirá ir reduciendo los niveles de deuda en el futuro.

En España hemos hecho justo lo contrario. Los recortes salvajes que estamos sufriendo están destinados a reducir nuestros niveles de deuda, con la esperanza de que se traduzca en un futuro aumento del PIB. Pero las tesis aceptadas NO dicen eso. Lo que dicen es "aumente el PIB y así podrá reducir su deuda," y nuestros dirigentes han entendido "reduzca su deuda y así podrá aumentar el PIB." Asistimos, pues, a una política económica basada en una lógica incorrecta.

EL HUEVO Y LA GALLINA

Estoy seguro que a estas alturas muchos de mis lectores estarán preparando mentalmente sus furibundas réplicas. La lógica de reducir deuda es innegable, no podemos gastar por encima de nuestras posibilidades y todo eso. A fin de cuentas, si yo amortizo plazos de mi hipoteca con rapidez, me quitaré la deuda antes y tendré dinero que irá a mi bolsillo en lugar de al del banco.

Hace un momento les pedí que aceptasen la tesis económica clásica "la causa es la deuda y la consecuencia es la caída en el PIB" con el fin de argumentar un poco. Pero ¿hasta qué punto es cierta esa hipótesis? ¿Es la deuda responsable de la caída en el PIB, o es la caída del PIB lo que genera la deuda? Cuando dos variables parecen estar correlacionadas, es inmediato buscar una relación de causalidad. Hace algún tiempo escribí algo al respecto (en dos cómodos plazos: uno y dos) donde exploraba los problemas derivados de la causalidad. No siempre está claro qué es lo que causa qué.

Por ejemplo, el estudio PISA concluyó entre otras cosas que "la puntuación media obtenida por los alumnos en comprensión lectora se ve influida de modo notable por el número de libros en casa.  Cuanto mayor es el número de libros que el alumnado tiene en casa, más alta es la puntuación media que obtiene." Esto vendría muy bien como receta fácil para cualquiera que quiera niños listos y espabilados: comprémosles libros. ¿Pero y si es al revés? Quizá lo que pasa es que los niños de mente inquieta quieren aprender más, y por eso sus padres y parientes les regalan más libros. En ese caso, no es que los niños con más libros sean más listos, es que los niños más listos son los que tienen más libros. Algo parecido puede estar pasando en el debate "mucha deuda, poco crecimiento." En mi opinión, ambas posibilidades no solamente son lógicas, sino que actúan simultáneamente, reforzándose la una a la otra en un bucle de retroalimentación positiva. La deuda hace caer los ingresos, y los ingresos que caen incrementan la deuda.
No hay que irse a complejidades de macroeconomía internacional. El proveedor de la familia tiene problemas, porque le hay reducido el sueldo o porque en la tienda entran cada vez menos clientes. Para llegar a fin de mes, no tiene otro remedio que pedir prestado, con la confianza... no, con la esperanza de que las cosas irán mejor en el futuro; pero al pedir prestado, el mes siguiente tendrá que pagar intereses, con lo que le quedará menos dinero aún para la casa, lo que le obliga a endeudarse más, y así sucesivamente. El binomio deuda/decrecimiento es una espiral que no se detiene más que con ajustes drásticos y dolorosos: fuertes recortes (apretarse el cinturón), nuevas fuente de financiación (aprovechemos la pensión del abuelo), y una larga y penosa marcha hasta salir del abismo de la deuda. La alternativa: el desahucio y la caridad.

No hay duda de que esto es algo que muchos países tienen en mente al aplicar políticas de control riguroso del gasto, comenzando por el nuestro. Sin embargo, creo muy importante resaltar una vez más esto: el estudio RR, que parece sustentar matemáticamente la tesis "si te endeudas, tus ingresos caen" NO dice eso, NO prueba eso y en consecuencia NO debería usarse para sustentar políticas de recortes salvajes  con el fin de "reducir deuda para volver a la senda del crecimiento." Ya hay voces en las altas instancias de Europa afirmando que el estudio RR no es, por supuesto, la única fuente de sus políticas económicas, faltaría más; eso sí, hasta ahora lo han estado aplicando como si fuera la Biblia cada vez que alguien cuestionaba esas políticas.

Es posible y puede que lógico que una disminución de la deuda conlleve un aumento del PIB, pero no está demostrado en ninguna parte. Ninguna. Puede que tan sólo acabemos con una economía en recesión y algo menos endeudada. A la vista de los salvajes recortes que se han aplicado en áreas potencialmente valiosas para el crecimiento futuro, puede que nuestra posición sea la del agricultor que se come la simiente para no tener que comprar trigo al mercado. Sí, mejorará algo tu bolsillo, pero no quisiera estar en tu pellejo cuando llegue al pueblo la hora de sembrar.

Y no hace falta un curso de estadística avanzada para darse cuenta. Tan sólo un poco de lógica. Ah, que de eso tampoco hay mucho por donde se gobierna. Pues nada, a poner la tele, que hoy hay fútbol.